¿La Tierra sigue sin ser plana, cierto? Entonces, concuerdas en que aún cuando los eruditos decían que nuestro planeta no era redondo, el centro del Universo y rejuraban que estaba inserto dentro de un globo de cristal con estrellas pegadas, ciertos hombres visionarios nos demostraron -a pesar de ir contra lo aceptado de manera convencional y replicado por la élite moral de la época, la Iglesia y el Papa- la total falsedad del paradigma, cambiando nuestra batería de conocimientos para siempre y nuestro lugar en el cosmos. El porqué es siempre el mismo: poder (obtenerlo o, si ya se posee, mantenerlo a toda costa aún cuando ello signifique no educar a la población; evitar que aprendan a leer e interpretar hechos y mantenerles lejos de la participación política con farándula, moda y belleza o fútbol; estar conforme con la nula comprensión lectora de los niños y adultos del país o eliminar horas pedagógicas de la malla curricular actual).
Siempre me ha gustado la Historia en todas sus formas: ensayos, novelas, documentales, obras de teatro, adaptaciones operáticas o papers de alumnos. Sean sobre eventos naciones o extranjeros, jamás me aburren, aún cuando se trate de pésimas adaptaciones romanticonas o biografías manipuladas por el autor para servir a intereses mayores que su credibilidad, como es el caso de la mayor parte de las publicaciones sobre la vida y obra de jerarcas nazi o del Tercer Reich que muchas veces carecen de base empírica para afirmar, confirmar o negar hechos científicos.
Por ejemplo, la historia convencional sobre la muerte del político alemán y führer nazi entre los años 1934 y 1945, Adolf Hitler -aceptada socialmente, divulgada por los medios de comunicación de masas y las escuelas del mundo, incluso en Chile actualmente- habla de "suicidio con arma de fuego" como causa de muerte y posterior "incineración del cuerpo" por parte de las tropas soviéticas que ingresaron a Alemania ese mismo 30 de abril. Sin embargo, se ha demostrado mediante pruebas científicas que ni se disparó solo ni los trozos de cráneo corresponden a Hitler, incluso más, tal vez ni siquiera murió en el famoso búnker de Berlín. ¿Pero quien corrige estos errores de difusión histórica? O los famosos Ooparts ("Out of Place Artefacts" o artefactos fuera de lugar) y nadie puede explicar qué hacían allí; o el hecho que aún haya gente que crea que las pirámides son tumbas de los faraones, aún cuando nunca han encontrado un sólo cuerpo dentro de estas colosales estructuras y que quienes las construyeron eran esclavos: ¡Ridículo y aún vigente en las salas de clase en retrógrados textos de historia imprecisos o llanamente erróneos!
Por eso me parece que la Historia es lo más emocionante que hay y con un valor incalculable para la Humanidad completa; es una realidad viva que nace, crece, se difunde, muta, muere, reaparece, cambia otra vez y jamás es comprendida del mismo modo dos veces. Nada puede darse por cerrado de modo definitivo. Jamás termino de aprender absolutamente nada, aún cuando siempre lea el mismo acontecimiento. La Historia es un descubrir constante, pero requiere dedicación y, sobretodo, hacia un mundo que se adapta diariamente.
Hace unos días, un conocido mío tuvo un gran revés en su vida debido a su escasa cultura general y poca dedicación al estudio del pasado o las implicancias que esto tiene en el periodismo actual, porque la mayoría de las personas cree que "lo pasado, pasó" y, sin remedio, cometerán los mismos errores de la humanidad en un círculo constante de fracaso-éxito. Leer no es estudiar, sino disfrutar del conocimiento.
Además, vivimos en lo que denomino "la era de Narciso o la fascinación por sí mismo", una época de egoísmo, egocentrismo, envidia, odio, incapacidad para responsabilizarse por los actos propios, materialismo, apariencias, superficialidad y frivolidad ilimitada que está destruyendo a la juventud desde sus propias mentes. Más adelante escribiré algo sobre este particular tema.
A partir de hoy dedicaré este blog a aquellas personas que carecen de conocimientos, tiempo para contextualizar la realidad actual; simplemente, se frustran cuando ven un libro muy gordo, con letras pequeñas y sin imágenes ilustrativas o viven como Narciso, frente al espejo admirándose de ellos mismos.

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