31 de octubre de 2011

Destacado vintage internacional (Escrito en 2005): Líderes celebran fin de la Gran Guerra


A 60 años del fin de la Gran Guerra, cerca de 50 mandatarios de todo el mundo se reunieron en Moscú para conmemorar la caída del nazismo y la liberación de Berlín.

En Alemania, Gerhard Schroeder, admitió sentir una “profunda vergüenza” por el holocausto judío.
Europa se estremeció al recordar las atrocidades cometidas por el regímen Nacional Socialista alemán liderado por Adolf Hitler, quien, en su afán expansivo, llevó a la guerra al mundo entero y causó millones de víctimas.
Homosexuales, gitanos y judíos eran transportados a los campos de concentración esparcidos por las naciones europeas bajo la ocupación nazi. Apilados en trenes, muchos morían en el trayecto por causa del hambre, frío o por asfixia. Quienes lograban sobrevivir, eran separados de sus familias. Mujeres a un lado y hombres al otro; todos a trabajar hasta el cansancio final. Los niños no sirven; ancianos tampoco. ¡A las “duchas”!. Cuerpos endebles, en los huesos, pálidos salían sin vida y eran apilados en la sala contigua o a la intemperie. Miles, millones de personas. Muertas a causa de una ideología sin respeto por la vida.
Hace sólo 60 años, finalizó esta tragedia. “Hoy no queda más que recordar” dijo, en Moscú, el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, dirigiéndose a los gobernantes que asistieron a la celebración en la Plaza Roja.
Putin se declaró “eternamente agradecido de quienes en forma heroica lucharon contra la Alemania nazi y liberaron la capital alemana, Berlín”. Además, y como muestra de aprecio, inauguró un monumento en recuerdo de las víctimas y héroes de la Segunda Guerra Mundial en la colina sudoeste de Moscú.
Fueron 27 millones de ciudadanos soviéticos quienes perecieron durante el conflicto al que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se unió a favor de los aliados en 1941 hasta el ingreso de las tropas del Ejercito Rojo el 8 de mayo de 1945 a la capital alemana.
El monumento consiste en 15 columnas de bronce, de las cuales 10 están dedicadas al Ejercito Rojo, tres para la flota soviética, una para los partidarios y otra para los trabajadores.



El rol de Estados Unidos

Al respecto, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, George W. Bush, se mostró emocionado y agradeció al mundo los múltiples reconocimientos que ha recibido por la ayuda brindada en el conflicto. Sin embargo, y frente a las protestas realizadas en Rusia, debido al lanzamiento de las bombas en Japón durante el conflicto adjunto del Pacifico Sur, en el que se le compara con las matanzas de Hitler y Stalin, Bush declaró que se trata de “contextos totalmente diferentes”. Su homólogo ruso agregó además que no es posible comparar a Hitler con Stalin, ya que “Stalin no fue Hitler”.

Al evento recordatorio asistieron también, el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan; el Presidente de Francia, Jacques Chirac y su homólogo español, José Luis Rodríguez Zapatero.

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