31 de agosto de 2010

Pan y circo: Not enough!


 En Chile, la televisión es el mass media hegemónico y todo cuanto allí se genera repercute en cómo nos relacionamos con nuestro entorno social.  Es cierto que se trata de un espejo de nosotros mismos, pero sería bastante simplista pensar que es sólo eso.

         Los objetivos claros de la televisión son educar, entretener e informar.  Sin embargo, podemos apreciar también un significado connotativo, invisible. Aquel poder que antes era propiedad de los libros, luego de la radio y que hoy comparte con Internet.

         El poder de manipular a las personas creando la impresión de una opinión pública totalizante, donde los individuos se convierten en una masa homogénea,  bajo la influencia de iguales estímulos y de reacciones similares, es aún real hoy y sirve a intereses que no siempre tienden al bienestar social.

            La política ha aprovechado largamente durante la historia esta ventaja que entregan los medios de comunicación, logrando impartir su mensaje a la mayor cantidad de votantes posibles. Por ello, podemos asegurar que tanto la educación como la información pueden ser dirigidas y manipuladas según aquello que las élites busquen lograr.

Es así como la propaganda política de la Alemania nazi tuvo un espacio central dentro del plan de control de Adolf Hitler. Nadie puede negar que su Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, ha sido inspiración para muchos políticos del siglo XXI y, en especial, sus 11 Principios de la Propaganda Política.

Es necesario que las nuevas generaciones tengan presente que no todo lo que ven en la televisión e Internet es cierto, ni real ni correcto. Los mass media tienen líneas editoriales que dependen del interés del dueño de casa y éste, a su vez, guiado por los dividendos económicos o políticos que quiera lograr. Es perentorio que en los colegios se eduque en relación a ello.

Lo cierto es que muchas veces es mejor mantener a las personas como masa pendiente de la farándula, del fútbol o de la noticia de moda, que a ciudadanos preocupados por el modo en que su diputado o senador defiende los intereses de los electores, en cómo funciona la generación del leyes o en cómo se gastan los dineros de todos los chilenos. 

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