Si crees saber todo sobre los animales, hagamos un rápido quiz: ¿Qué tienen en común un perro, un pez, una tortuga, un tigre, un caballito de mar y un bebé? Tal vez lo ignores, pero muchísimo. Todos son vertebrados: poseen aparato circulatorio, locomotor, excretor y respiratorio; sistema endocrino y digestivo.
Pero, además comparten una característica fundamental: sistema nervioso. O sea, poseen células especializadas que les permiten conocer, adaptarse al entorno y sentir. Sí, sentir.
Bajo esta premisa, Suiza ha adoptado durante los últimos años una de las legislaciones más drásticas no sólo en protección de los animales, sino además en su defensa.
Desde 1992 que los animales del cantón de Zurich, uno de los 26 cantones que componen la Confederación Helvética, ya cuentan con abogados que velan por sus derechos frente a los abusos humanos. Sin embargo, no fue hasta 2009 que algunas oenegés -apoyadas por el Partido Socialista y el Verde- plantearon extender el beneficio a todo el país.
Si bien el proyecto fue rechazado en marzo de este año, su impulsor, el abogado Antoine Goetschel, defiende la medida afirmando que “los humanos acusados de crueldad pueden contratar a un abogado, pero los animales que son víctimas de esa crueldad, no. Ahí es donde yo entro. El problema es que los animales no tienen instrumentos de derecho, como los humanos que pueden acusar a la persona que les ha causado un daño (…) Se trata de proteger a los animales que son dañados por al misma gente que debería cuidarlos ”.
Pero, ¿por qué en Suiza estos proyectos sí son discutidos entre los ciudadanos y las altas esferas gubernamentales y, en Chile, no prosperan, se les resta importancia o simplemente, no son tomados en cuenta?
Suiza: Democracia directa, participación y referendos permanentes
Los suizos tienen una larga tradición democrática y republicana que data de sus remotos orígenes en el siglo XIII. La Confederación Helvética es la democracia más antigua del mundo.
Además, se caracterizan por su patriotismo y el amor por lo propio. Ello no sólo se refleja en el orden, limpieza, organización de la vida cotidiana y la puntualidad, sino además en ver a la política como el campo de discusión sobre el futuro de la comunidad.
Con la mitad de la población chilena, la Confederación posee un PIB per cápita de $67 mil 384 dólares según el Fondo Monetario Internacional (FMI) -frente a los $14 mil 341 dólares de nuestro país- y es uno de los países más desarrollados del mundo según el Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que lo ubica en el décimo lugar a nivel mundial- Chile está en el lugar 44- que contempla variables como vida larga y saludable, nivel de vida digno e índice educativo.
Su sistema político está fundado en la Constitución Federal de 1848 y consta de tres cuerpos: el poder ejecutivo en manos del Consejo Federal; poder legislativo a cargo del Parlamento (bicameral compuesto del Consejo de los Estados y el Consejo Nacional); y el poder judicial en el Tribunal Supremo Constitucional, similar a nuestra Corte Suprema.
Suiza es una democracia directa y es el país que convoca la mayor cantidad de referendos o votaciones populares del mundo. No es exagerado aseverar que concurren hasta veinte veces a sufragar durante un año, ya que deben participar en comicios comunales, cantonales, regionales y nacionales.
Sin embargo, igual que en nuestro país, las nuevas generaciones han variado su relación con los sufragios. Por ejemplo, la participación en comicios nacionales ha decaído ostensiblemente; sin embargo, aquella más cercana a las personas como las municipales y cantonales se han incrementado, en especial cuando estas votaciones tienen relación con temas como la familia, trabajo y vida privada.
Uno de los fenómenos más remarcables es que la ley helvética permite que cualquier ciudadano que logre reunir más de 100 mil firmas pueda impulsar un proyecto de ley para ser presentado en estos referendos; aún cuando sólo la mitad de estos son aprobados por el electorado y muchas de las iniciativas son finalmente rechazadas.
Es así como se despenalizó el aborto en 2002; se permitió la unión homosexual en 2005; se prohibió la construcción de minaretes en 2009; y, en 2010, tras años de rápido avance en materia de protección animal, se esperaba aprobar el “abogado para animales”, pero la medida fue rechazada por 70% de los suizos.
Chile: Poca participación ciudadana y desinterés político
Nuestro país está lejos de lograr estos avances, en gran parte debido a nuestra juventud republicana y democrática. Los chilenos cuentan con una historia que no ha permitido el desarrollo integral de la democracia, específicamente por la marcada relación que existe entre la política y las fuerzas armadas.
A veinte años del fin del régimen de Augusto Pinochet, la sociedad chilena avanza lentamente en remediar las consecuencias de la violación de derechos humanos y restaurar las confianzas en el sistema político desde la base misma.
Es por ello que la participación ciudadana surge tímidamente, en parte por la inexistente cultura cívica tras los vacíos democráticos del siglo XX, la pésima distribución del ingreso, las agresivas diferencias sociales y la mala calidad de la educación.
Frente a este escenario, y superándolo poco a poco, no existen mecanismos institucionales que aseguren una participación activa de los ciudadanos, en tanto ellos mismo no creen ni en el proceso de elección ni en los beneficios directos que esto conlleva.
Por esto es remarcable la labor que realizan tanto las oenegés como los grupos ciudadanos en dar valor a situaciones que, sin su trabajo, serían invisibles a la autoridad, aún cuando de todos modos el camino para lograr que las iniciativas sean discutidas en el Congreso sea casi una utopía.
Respeto de los animales en Chile
Si bien durante estos últimos 15 años, se ha avanzado adecuadamente en solucionar cuestiones urgentes en torno a la protección animal y las sanciones a quienes incurran en actos vejatorios, los proyectos de ley no han mejorado necesariamente la visión general sobre el tema.
Uno de los cambios fundamentales y de mayor importancia en las legislaciones europeas es considerar a los animales como “no-cosas” o, en palabras de la abogada chilena, María Jimenez, especialista en Derecho Penal, Reforma Procesal Penal y autora de la tesis “La Condición Jurídica de los Animales”, “los animales deben ser vistos como seres sintientes no humanos”.
Este cambio en la concepción original debe ser entendido en el marco de que “el bienestar animal es un estado superior a la salud, y representa la aspiración de que cada ser vivo sintiente no humano acceda a la mayor posibilidad de desarrollo. (…) Es el Estado donde el animal mantiene su salud física y sicológica, adaptándose a vivir en forma armónica en un medio ambiente impuesto por el hombre”, afirma Jiménez.
Por lo tanto, el Estado es quien debe asegurar aquel bienestar a través del trabajo mancomunado de políticos y la ciudadanía a fin de ser plasmado en la Carta Fundamental. A partir de esta modificación base, es posible, a su vez, modificar las sanciones adecuadas para cada caso sean estas maltrato directo, producto de catástrofes naturales o accidentales y el rol de cada institución estatal para resguardar la seguridad de los habitantes de una nación, su flora y fauna.
Prioridades a venir
Además, los medios de comunicación junto a Internet participan cada vez más en generar cambios sociales que enriquecen nuestra legislación, por lo que la opinión pública puede tener acceso a información certera que le permite crear juicios para fiscalizar a sus representantes.
La clave está reeducar a los chilenos para que comprendan que sólo la participación ciudadana logrará hacer los cambios que la sociedad del siglo XXI requiere. Para ello, es necesario el compromiso de los actores gubernamentales, políticos, comunicacionales y ciudadanos para avanzar. No para retroceder, porque pierde todo Chile.
Es urgente educar a los chilenos para interesarse en las cuestiones cívicas que afectan su vida; mejorar el acceso a la educación y al trabajo; promover la importancia de la familia y la ética; incentivar el respeto hacia las personas, los animales y el planeta.
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