En el contexto de la revolución mundial de la tecnología de la comunicación y la información, llama profundamente la atención que las autoridades de la Cancillería chilena no se hayan percatado aún de la importancia de contar con una estrategia comunicacional adecuada para enfrentar la disputa marítima con el Perú.
No sólo basta con el apoyo de un equipo técnico y profesional en materias legales, sino que es necesario realizar un análisis de los elementos coyunturales que permitan la formación de una opinión pública nacional e internacional que favorezca a la postura de nuestro país.
El gobierno no puede darse el lujo de subestimar el poder de la comunicación en el siglo XXI. Recordemos que grandes imperios se han construido basadas en la propaganda, movilizando fuerzas sociales que es posible dirigir hacia un escenario ganador, logrando la anhelada cohesión y, a su vez, educar, persuadir e informar.
No es primera vez que Chile se ve envuelto en una situación como esta. Sólo basta recordar el fiasco diplomático en la disputa territorial de Laguna del Desierto -hace escasos diez años- cuando nuestro país aceptó acudir a juristas internacionales para resolver el diferendo con Argentina.
En un inolvidable 13 de octubre de 1994, el Tribunal de La Haya sentenció que Chile debía entregar 530 km2 de territorio nacional a la nación trasandina (equivalente al territorio de 18 veces la comuna de Vitacura). Simplemente, inaudito, considerando que las autoridades de Chile pregonaban que “tenemos la razón (…) La legalidad está de nuestra parte”. Deja-vu.
Un plan comunicacional estratégico, multidisciplinario y transversal, permitirá analizar detalladamente las maniobras realizadas por el país del norte no de manera reactiva, sino que adelantándose a escenarios probables. Es perentorio que Chile cuente con un modus operandi que dirija a los medios de comunicación, sin importar los colores políticos, en pos de un bien mayor: la mantención de la soberanía nacional.
¿Hasta cuando seremos reactivos? Es hora de poner nuestros temas e ideas sobre la mesa. Lamentablemente, Perú está ganando la batalla comunicacional, posicionándose con inusitada fuerza en la prensa mundial. ¿Podremos nosotros ganar esta guerra?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario