26 de noviembre de 2006

La inmoralidad del Dinero

La promesa de la economía ha sido siempre mejorar las condiciones de vida de la humanidad y trabajar en pos del bien común, pero los hechos nos demuestran a diario que a veces las condiciones reales del comercio mundial no significan mejoras para todos, sino para unos pocos que controlan al mundo a través de la influencia del dinero.

La globalización económica ha dado lugar a importantes retrocesos en el desarrollo de una humanidad solidaria, ética y preocupada del medio que nos rodea. Tanto el dolor del hambre como el flagelo de la corrupción no parecen dar razones suficientes para cambiar el sistema capitalista de nuestros tiempos. Pero tampoco la tecnología ni la educación suponen una real libertad de elegir nuestros destinos. La historia contemporánea está escrita con dólares, guerras y sangre, que causan aún dolores en las naciones del mundo.

Sin embargo, si hemos de mantener la mirada fija de mano con el capitalismo galopante, quizá sería mejor reestructurarlo para beneficiarnos a todos por igual. Eso es utopía. La verdad es que la globalización puede ser mejorada sólo con globalización; y el capitalismo sólo puede ser mejorado con capitalismo.
"La globalización puede ser mejorada sólo con globalización; y el capitalismo sólo puede ser mejorado con capitalismo"

La pobreza en el mundo no es sólo una barrera impuesta por la economía frente a las necesidades de bienes, sino que es la muestra más clara de vulnerabilidad y privación de derechos desde las cúpulas político-económicas en contra de la población general, provocando caos y destrucción humana.

Los poderosos o la élite económica dominan al mundo capitalista, imponiendo sus ideas y conceptos; creando necesidades ficticias de consumo material y cultural, regido principalmente por la hegemonía del mundo occidental y Estados Unidos.

Pero, analizar la pobreza es aún más crudo en relación a la riqueza que poseen algunos individuos, empresas o naciones. La pobreza y la desigualdad de ingresos están íntimamente ligadas; a su vez, una solucionará a la otra si se aplican las políticas idóneas para ese fin.


1. Implementar buenas medidas que fomenten y mantengan el crecimiento económico de las naciones; a mayor desarrollo económico sustentable, menor niveles de pobreza, aún cuando si las políticas son deficientes se puede agravar a mala distribución de los ingresos, como es el caso chileno.
2. Mejorar la gestión de la economía interna en conjunto con las políticas sociales según corresponda al país.
3. Mayor calidad de la educación prebásica, básica, media, técnica y universitaria. Fomentar el aprendizaje informal, los medios de comunicación de masas, las bibliotecas y el acceso a las tecnologías de la información.
4. Mayor acceso a bienes como vivienda, alimentación, vestuario y servicios públicos.
5. Regular el funcionamiento de las empresas privada y su responsabilidad social, respetando a los trabajadores y sus condiciones.
6. Mejorar sistema de previsión, AFP y asistencia social.
"Debemos reformular cuál es el papel que debe cumplir la globalización no para fomentar las desigualdades, sino para disminuirlas"

Como hemos visto, a lo largo de este estudio, hemos podido identificar dos tipos de desigualdades. En primer lugar, la desigualdad entre los países ricos, en vías de desarrollo y el Tercer Mundo. Ante esto, son principalmente los más desarrollados quienes acuden en auxilio de los menos favorecidos por la economía mediante acción directa o a través de organismos internacionales.

En segundo lugar, la desigualdad afecta el avance cotidiano de un país de manera interna, frenando su crecimiento, el bienestar social y la acción democrática, que sólo es posible combatir mediante la creación efectiva de iguales oportunidades de educación, empleo, sexo y de ingreso. Atacando la pobreza, también atacamos la desigualdad de ingresos. Debemos reformular cuál es el papel que debe cumplir la globalización no para fomentar las desigualdades, sino para disminuirlas.








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