La Organización de Naciones Unidas -en conformidad con la Carta- tiene como objetivo “mantener la paz y la seguridad internacional, fomentar relaciones de amistad entre los países; realzar la cooperación en la solución de problemas internacionales; promover el respeto de los derechos humanos y servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones”[1]. No se trata, por ende, de un intento frustrado por crear un gobierno de alcance mundial o de una pretensión majadera de intervencionismo político, sino la creación de una alianza internacional tendiente a la obtención de resultados consensuales; permitiendo la participación democrática de sus 192 miembros, entrega los medios para formular políticas de convivencia pacífica y solución de problemas en un esfuerzo conjunto.
"No se trata, por ende, de un intento frustrado por crear un gobierno de alcance mundial o de una pretensión majadera de intervencionismo político"
La ONU está compuesta por seis órganos principales, de los que dependen los programas, institutos, comisiones, órganos conexos y organismos especializados a nivel mundial. Estas macroestructuras son: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, el Consejo de Administración Fiduciaria, la Secretaría –todas con sede en Nueva York- y la Corte Internacional de Justicia, ubicada en La Haya.
Según los críticos de esta organización, la ONU no ha sido capaz de demostrar ni determinación ni fuerza a la hora de cumplir su misión original: salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. ¿Significa esto que no sirve en lo absoluto?
El historiador británico, Paul Kennedy, conocido por su obra “El auge y caída de los Imperios”, tiene una visión radical sobre esta cuestión. Según Kennedy, “la ONU es una especie de holding, con gobiernos como accionistas y con algunos de ellos (los miembros permanentes con derecho a voto) con mucho más poder que otros (...) Las Naciones Unidas es un chivo expiatorio para los fracasos de los gobiernos líderes en organizarse a actuar”[2]. A decir verdad, el problema sustancial que demuestra la ONU es el hecho de no poseer ningún mecanismo que actúe a modo de disuasor físico de conflictos; las Naciones Unidas sólo tienden al diálogo pacífico y no reafirman su poder mediante la fuerza. El no poseer un ejército para combatir a los subversivos, simplemente la empequeñece ante un escenario internacional cada vez más agresivo y poderoso.
Según la carta fundamental de Naciones Unidas, la lucha por la erradicación de la pobreza y el bienestar de la población en el mundo son tareas primordiales y requieren medidas puntuales para así lograr la anhelada paz. “... La ONU tiene una capacidad singular para promover el desarrollo. Están presentes en todo el mundo y su amplio cometido abarca las necesidades sociales, económicas y de emergencia (…) En la adopción de las principales decisiones políticas tienen voz todos los países, ricos y pobres”[3]. A pesar de que oficialmente Japón, Alemania y Estados Unidos, contribuyen con más de la mitad del presupuesto de la ONU, este último país ha debido enfrentar las críticas internacionales por sus históricas deudas con el organismo . A decir verdad, las relaciones entre estos dos poderes mundiales han sido de dulce y agraz, con episodios turbulentos como los vividos luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
El principal inconveniente con la potencia norteamericana es que simplemente no paga –o, por lo menos, no en la fecha correspondiente- causando al organismo internacional tremendos problemas financieros y de funcionamiento general. Su financista más importante controla la económicamente minado sus recursos para actuar.
Durante los años noventa Washington llegó a deberle al organismo cerca de US$1.000 millones, y aunque la deuda ha ido siendo cancelada progresivamente en la actualidad asciende a US$278 millones. Casi las dos terceras partes de lo que los Estados miembros deben al organismo[4].
Según los críticos de esta organización, la ONU no ha sido capaz de demostrar ni determinación ni fuerza a la hora de cumplir su misión original: salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. ¿Significa esto que no sirve en lo absoluto?
El historiador británico, Paul Kennedy, conocido por su obra “El auge y caída de los Imperios”, tiene una visión radical sobre esta cuestión. Según Kennedy, “la ONU es una especie de holding, con gobiernos como accionistas y con algunos de ellos (los miembros permanentes con derecho a voto) con mucho más poder que otros (...) Las Naciones Unidas es un chivo expiatorio para los fracasos de los gobiernos líderes en organizarse a actuar”[2]. A decir verdad, el problema sustancial que demuestra la ONU es el hecho de no poseer ningún mecanismo que actúe a modo de disuasor físico de conflictos; las Naciones Unidas sólo tienden al diálogo pacífico y no reafirman su poder mediante la fuerza. El no poseer un ejército para combatir a los subversivos, simplemente la empequeñece ante un escenario internacional cada vez más agresivo y poderoso.
Entonces y pese a las limitaciones que hemos comentado, la Organización de Naciones Unidas ha sabido usar su tranquilidad de acción – demasiado papeleo, eternas conversaciones y mal entendida democracia casi al extremo del aletargamiento- para trabajar en pos de temas socio-económicos con suficiente profundidad, en especial los relacionados a causas de derechos humanos, asistencia humanitaria y en favor del desarrollo. La ONU llega a utilizar cerca del 70% de su labor en estos temas."El problema sustancial que demuestra la ONU es el hecho de no poseer ningún mecanismo que actúe a modo de disuasor físico de conflictos; la ONU sólo tiende al diálogo pacífico y no reafirma su poder mediante el uso de la fuerza"
Según la carta fundamental de Naciones Unidas, la lucha por la erradicación de la pobreza y el bienestar de la población en el mundo son tareas primordiales y requieren medidas puntuales para así lograr la anhelada paz. “... La ONU tiene una capacidad singular para promover el desarrollo. Están presentes en todo el mundo y su amplio cometido abarca las necesidades sociales, económicas y de emergencia (…) En la adopción de las principales decisiones políticas tienen voz todos los países, ricos y pobres”[3]. A pesar de que oficialmente Japón, Alemania y Estados Unidos, contribuyen con más de la mitad del presupuesto de la ONU, este último país ha debido enfrentar las críticas internacionales por sus históricas deudas con el organismo . A decir verdad, las relaciones entre estos dos poderes mundiales han sido de dulce y agraz, con episodios turbulentos como los vividos luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
El principal inconveniente con la potencia norteamericana es que simplemente no paga –o, por lo menos, no en la fecha correspondiente- causando al organismo internacional tremendos problemas financieros y de funcionamiento general. Su financista más importante controla la económicamente minado sus recursos para actuar.
Durante los años noventa Washington llegó a deberle al organismo cerca de US$1.000 millones, y aunque la deuda ha ido siendo cancelada progresivamente en la actualidad asciende a US$278 millones. Casi las dos terceras partes de lo que los Estados miembros deben al organismo[4].
"En la actualidad, la deuda de EE.UU con la ONU asciende a los US$ 278 millones"James Paul, director del Foro de Políticas Globales afirmó que “históricamente a los superpoderes no les gustan las instituciones globales. A EEUU le gustaría hacer las cosas a su manera (…) El presupuesto de la ONU es menor que el del cuerpo de bomberos de Tokio”[5].
En fin, entendamos que este organismo distingue tres tipos de desarrollo, el humano, el social y el sostenible. Cuando hablamos de desarrollo humano nos referimos al “proceso por el que una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes con los que puede cubrir sus necesidades básicas y complementarias, y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos de todos ellos”[6] y para medirlo hablaremos del índice de desarrollo humano (IDH) como una metodología propuesta por la ONU y aplicada por el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD).
El IDH en un índice estadístico compuesto por tres parámetros: una vida larga y saludable medido según la esperanza de vida al nacer; la educación, medida por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta de combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y terciaria; y el nivel de vida digno, medido por el PIB per Capita en dólares[7].
Según el Centro de Estadísticas del PNUD, la población mundial actual es de 6,1 billones de personas; entre ellos, cerca de 1,2 billones viven bajo la línea de pobreza o ganan menos de un dólar diario per cápita . Sin embargo, sería sumamente ingenio creer que llegará un glorioso día en que no habrá pobreza, así como pretender lograr una repartición equitativa del dinero. Son dos aspectos que podemos intentar disminuir, más no eliminar; es - por lo menos a corto y mediano plazo- práctica y teóricamente, imposible.
"Sería sumamente ingenio creer que llegará unLa ONU ha apoyado los esfuerzos de los gobiernos por hacer llegar a toda la población, los servicios, sociales de salud, educación, planificación de la familia, vivienda y saneamiento, además de elaborar modelos para programas sociales que integran los aspectos sociales, económicos, ambientales y culturales del desarrollo[8]. Esta labor se entiende en el marco de la acción por el desarrollo social; este punto es hoy una de las bases para el desarrollo económico de las economías del mundo, en general, y del bienestar de sus habitantes, en particular. En resumen, se preocupan por la cuestión social, promoviendo la integración de laboral, educacional, de la mujer, asentamientos humanos, alimentación, la migración forzosa o el uso indebido de drogas, la delincuencia organizada y la propagación de enfermedades.
glorioso día en que no habrá pobreza, así como pretender lograr una repartición equitativa del dinero"
Por último, el desarrollo sostenible es “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”[9]; o sea, se refiere básicamente a la capacidad de mantener y proteger el medioambiente y los recursos naturales para asegurar un desarrollo económico valioso de cara al futuro.
[1] http://www.un.org/spanish/aboutun/uninbrief/chapter1_intro.html
[2] “Debe ser culpa de la ONU” Paul Kennedy. Columna de opinión La Tercera
[3] http://www.un.org/spanish/aboutun/uninbrief/chapter5_intro.html
[4] http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/1636_onu_final/
[5] http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/1636_onu_final/
[6] www.educa.aragob.es/iespgaza/ecobachillerato/diccionario.htm
[7] es.wikipedia.org/wiki/Índice_de_Desarrollo_Humano
[8] http://www.cinu.org.mx/temas/desarrollo/dessocial.htm
[9] http://www.cinu.org.mx/temas/des_sost.htm
No hay comentarios.:
Publicar un comentario