por Cyntia Páez Otey
Cae la economía y caen los fieles. O, al
menos los católicos. Alemania vende sus iglesias como
consecuencia directa de la baja de fieles y los más interesados son
precisamente los grupos de inmigrantes musulmanes que llegaron a la Unión
Europea cuando ésta ofrecía las oportunidades laborales y mejores perspectivas de
vida. La convergencia islamista en
Alemania podría ser un verdadero dolor de cabeza para los nacionalistas
germanos que verán como sobre las tradicionales parroquias se construirán
minaretes.
El Islam es la segunda religión con más seguidores
en el mundo y, claro está, es la religión que ha crecido con más fuerza
especialmente de la mano del crecimiento demográfico, los fenómenos migratorios
y las conversiones religiosas. Tanto la UE
como El Vaticano saben que están perdiendo terreno.
¡Es economía, idiota!
Por una
parte, Chipre es la nueva víctima de este asesino en serie en que se ha
convertido la Eurozona y que -tras las incontrolables recesiones en Grecia,
España, Italia y Portugal- ha evidenciado la imposibilidad de las autoridades europeas para solucionar de raíz las
inequidades y abismantes diferencias económicas.
No cabe duda
que la integración económica internacional, entendida como la unión de mercados
para originar un área común de negocios beneficia la competitividad, la cooperación
y debería (teóricamente) ayudar a
solventar las diferencias entre países que la componen, con la finalidad de
distribuir mejor los ingresos del capitalismo entre países que, sacrificando
sus fronteras, están dispuestos a compartir recursos y ganancias.
Sin embargo,
Europa entera debe entender esta unión como un matrimonio. En las buenas y en
las malas. En tiempos de crisis, los
países ricos deben están dispuestos a mantener a los más pobres, si desean
continuar unidos en este proyecto único en el mundo.
Lo que siembras…
Francisco deberá encabezar la batalla por recuperar
y reencantar a los fieles perdidos y a los potenciales. No será fácil cuando se dirige a una población crítica e
informada; pero sobretodo, frente a ciudadanos indignados ante a la negligente administración
del poder religioso.
Las cuentas
vaticanas, los lazos con la mafia y “empresas de dudosa relación” con el
Instituto de Obras de Religión (IOR); abusos sexuales, proxenetismo homosexual,
denuncias de asesinatos ligados a la iglesia y política de secretismo; y luchas
de poder al interior de Santa Sede y tráfico de influencias, han mermado la voz ética de la Iglesia para
dictar cátedra sobre la vida de los feligreses.
El relato de
humildad de Francisco busca cambiar la
imagen de la una Iglesia que por siglos ha estado más cerca de los lujos que de
los necesitados. Más cerca del poder que de los pobres. Y , más cerca del
dinero que de la fe.
Visiones complementarias
Ambos pilares -creados para mantener,
proteger y dirigir a la población - deben volver a su vocación original. La gran fortaleza del Islam es precisamente su entendimiento
sobre la injerencia de la economía en la vida social y personal de sus
seguidores. Crear una base tan amplia que coordina cada aspecto de la vida
desde la familia hasta su relación laboral como una experiencia más allá de lo
mundano.
Entregar la
vida a la espiritualidad es algo que hace tiempo los católicos han ido
perdiendo. La coexistencia religiosa en
el viejo continente favorecerá a una cultura en franca decadencia que debe
dejar atrás su soberbia para abrirse a un mundo complejo que necesariamente
incluya la riqueza de los matrices humanos, sin miramientos y, sobretodo, sin prejuicios.

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