30 de marzo de 2013

Europa: Economía y fe


por Cyntia Páez Otey

Cae la economía y caen los fieles. O, al menos los católicos. Alemania vende sus iglesias como consecuencia directa de la baja de fieles y los más interesados son precisamente los grupos de inmigrantes musulmanes que llegaron a la Unión Europea cuando ésta ofrecía las oportunidades laborales y mejores perspectivas de vida. La convergencia islamista en Alemania podría ser un verdadero dolor de cabeza para los nacionalistas germanos que verán como sobre las tradicionales parroquias se construirán minaretes.

El Islam es la segunda religión con más seguidores en el mundo y, claro está, es la religión que ha crecido con más fuerza especialmente de la mano del crecimiento demográfico, los fenómenos migratorios y las conversiones religiosas. Tanto la UE como El Vaticano saben que están perdiendo terreno.

¡Es economía, idiota!
Por una parte, Chipre es la nueva víctima de este asesino en serie en que se ha convertido la Eurozona y que -tras las incontrolables recesiones en Grecia, España, Italia y Portugal- ha evidenciado la imposibilidad de las autoridades europeas para solucionar de raíz las inequidades y abismantes diferencias económicas.

No cabe duda que la integración económica internacional, entendida como la unión de mercados para originar un área común de negocios beneficia la competitividad, la cooperación y debería (teóricamente) ayudar a solventar las diferencias entre países que la componen, con la finalidad de distribuir mejor los ingresos del capitalismo entre países que, sacrificando sus fronteras, están dispuestos a compartir recursos y ganancias.

Sin embargo, Europa entera debe entender esta unión como un matrimonio. En las buenas y en las malas. En tiempos de crisis, los países ricos deben están dispuestos a mantener a los más pobres, si desean continuar unidos en este proyecto único en el mundo.

Lo que siembras…
Francisco deberá encabezar la batalla por recuperar y reencantar a los fieles perdidos y a los potenciales. No será fácil cuando se dirige a una población crítica e informada; pero sobretodo, frente a ciudadanos indignados ante a la negligente administración del poder religioso.

Las cuentas vaticanas, los lazos con la mafia y “empresas de dudosa relación” con el Instituto de Obras de Religión (IOR); abusos sexuales, proxenetismo homosexual, denuncias de asesinatos ligados a la iglesia y política de secretismo; y luchas de poder al interior de Santa Sede y tráfico de influencias, han mermado la voz ética de la Iglesia para dictar cátedra sobre la vida de los feligreses.

El relato de humildad de Francisco busca cambiar la imagen de la una Iglesia que por siglos ha estado más cerca de los lujos que de los necesitados. Más cerca del poder que de los pobres. Y , más cerca del dinero que de la fe.

Visiones complementarias
Ambos pilares -creados para mantener, proteger y dirigir a la población - deben volver a su vocación original. La gran fortaleza del Islam es precisamente su entendimiento sobre la injerencia de la economía en la vida social y personal de sus seguidores. Crear una base tan amplia que coordina cada aspecto de la vida desde la familia hasta su relación laboral como una experiencia más allá de lo mundano.

Entregar la vida a la espiritualidad es algo que hace tiempo los católicos han ido perdiendo. La coexistencia religiosa en el viejo continente favorecerá a una cultura en franca decadencia que debe dejar atrás su soberbia para abrirse a un mundo complejo que necesariamente incluya la riqueza de los matrices humanos, sin miramientos y, sobretodo, sin prejuicios.




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