El sistema político
chileno ha quedado añejo frente a los desafíos que plantea el siglo XXI como la
era de las comunicaciones, la globalización y la influencia de las nuevas
tecnologías. Es por ello que no
adhiero a ningún partido del establishment
tradicional: hoy no es posible dividir a la política en izquierda o derecha porque el mundo es más complejo que
aquel de la segunda mitad del siglo XX.
Hoy más que nunca es necesario
fiscalizar a nuestras autoridades y ese es el rol que los medios de
comunicación deben tener.
Me da rabia ver cómo TVN, el autoproclamado canal de todos los chilenos pagará 250 millones de pesos a las Argandoña por un reality sobre cómo viven, qué piensan y que diablos hacen; en medio de una de las crisis sociales más grandes de nuestra historia contemporánea. La crisis en la calidad educativa y de acceso a la educación no tiene parangón en Chile. Es necesario que los medios tomen por fin su lugar y dejen de entretener con barateces. Entretención de calidad también es posible.
No me extraña que haya poca participación política, porque la política incluye todo lo que ocurre en nuestra sociedad. Veo como todos los días en la calle, las personas ven vulnerados sus derechos mas básicos. Hoy, en el metro, la gente empujaba a un joven en silla de ruedas sin ningún respeto, mientras una mamá intentaba sacar a su hijo de 5 años de entre la horda de personas histéricas por subir a las 19.30 horas: "Hace un mes le fracuraron la clavícula en una situación como ésta. ¡Estoy aburrida, ya!". Junto a mi pareja, veníamos del centro a ver los resultados de una postulación laboral. Hace tres años que está cesante. Es un profesional con dos carreras, postgrado y 10 años de experiencia y, sin embargo, no encuentra trabajo. Es inaudito. En todas partes le dicen: "Está sobreevaluado para este cargo" o "¿500 mil? Es muy caro para nuestra empresa?. Me enfurece escuchar que Chile es uno de los países que más crece, que estamos cerca del pleno empleo, que cada día se crean más, pero sin embargo, lo sueldos son pésimos. Anteayer una joven me fue a realizar una encuesta: socióloga, aún vive con su madre y ni pensar en un empleo con contrato.
Da para pensar, ¿cierto?...
Considero que tenemos que repensar nuestro país. ¿Así es realmente el Chile que queremos?
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