19 de agosto de 2006

Globalización: Motor Histórico e Intromisión

Si afirmo que la globalización es un fenómeno mundial muy antiguo, tendría férreos detractores que intentarían sepultar persistentemente esta idea. Sin embargo, estoy convencida de ello. Incluso, argüirían que la globalización es una característica distintiva del periodo comprendido entre las postrimerías del siglo XX y el siglo XXI hasta nuestros días; me hablarían del mundo post guerra fría, de la hegemonía de Estados Unidos, las trasnacionales y la economía mundial. Estoy de acuerdo, pero ellos sólo ven una parte de la historia económica del mundo. Yo les respondo: “La Globalización es el motor del desarrollo histórico”.

La historia mundial está, sin lugar a dudas, estrechamente ligada a la economía que hoy conocemos y aceptamos en aquellos países que basan su desarrollo en el modelo capitalista. A partir de la segunda mitad del siglo XX y como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, surgen en el mundo occidental variados intentos por evitar que una catástrofe social ocurra otra vez con la envergadura del desastre europeo.Entre 1945 y 1950 el nuevo orden mundial estaba determinado por la bipolaridad: Estados Unidos y Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) lograrán dominar económica, ideológica y culturalmente al mundo con el capitalismo y el comunismo, respectivamente.

En este intertanto nacen organizaciones internacionales poderosas que determinan los destinos de millones de personas en todo el orbe y, por supuesto, la internacionalización de la cultura se hace cada vez más evidente y peligrosa. El Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio son los fuertes pilares que dan cuerda a este sistema mediante la presión económica. Por una parte, la idea era que una moneda estable promovería el libre comercio y, a su vez, enriquecería al mundo; y por otra, regular las normas que rigen el comercio entre los países.


"La intromisión en las políticas internas de los países del hemisferio sur han hecho del subdesarrollo un negocio para las naciones ricas..."

Sin embargo, son dentro de estos organismos que todo lo deciden para el resto del mundo. El G8 es la denominación para el grupo de los 8 países más poderosos del mundo, entre los que se encuentran Estados Unidos, Rusia, Francia y Alemania.

En el siglo XXI, el dinero lo es todo; quien lo posee es poderoso; el pobre no tiene cabida. Para dejar la pobreza, es necesario estudiar y para estudiar se necesita dinero. El eterno circulo de la pobreza. La intromisión en las políticas internas de los países del hemisferio sur han hecho del subdesarrollo un negocio para las naciones ricas del norte y han trasformado la visión país y los objetivos a futuro en pos de la ganancia económica; el olvido de lo social y la abismante diferencia entre los ricos y pobres sorprende a la sociedad y crea nichos de inequidad educacional, intolerancia y odios que germinarán.

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