31 de enero de 2013

CELAC-UE: ¿Fue Chile un buen anfitrión?



por Cyntia Páez Otey

La Cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE) celebrada en Santiago, ha marcado la culminación de un proceso integrativo a nivel regional que nos permite dialogar con una Europa- si bien en crisis- llana a escuchar los planteamientos latinoamericanos de manera directa como nunca antes en nuestra historia.
Más allá de aquello, dos temas (uno interno y otro externo) emergieron inadecuadamente en este foro, demostrando nuestra juventud, inexperiencia e ingenuidad para enfrentar este tipo de desafíos, eclipsando avances diplomáticos alcanzados en temas relevantes como educación, economía, ciencia y tecnología, que bien merecían cobertura mediática, análisis de expertos y debates a alto nivel para informar adecuadamente a la población.
Sin embargo, el ruido generado por altos personeros de la Democracia Cristiana, Unión Demócrata Independiente e, incluso, el mismo partido del presidente de la República, Renovación Nacional,  frente a la visita de Raúl Castro a nuestro país tuvo aires de “encerrona”.  Si bien las críticas hacia el régimen cubano por parte de los partidos, institutos y think tanks conservadores no son nuevas ni inesperadas,  convendría que –si Chile desea continuar ejerciendo roles de anfitrión a nivel internacional- exista un plan de acción que consensúe vías formales de reclamos que no involucren deslegitimar a nuestras propias autoridades. No es conveniente ser mal anfitrión cuando hablamos de relaciones internacionales. Los ojos del mundo están sobre nosotros.
En segundo lugar, la petición boliviana. América Latina cuenta con una serie innumerable de foros, reuniones, comisiones, grupos de estudio y análisis sobre nuestros problemas vecinales. Sin ir más allá, nuestra alicaída Organización de Estados Americanos (OEA) ha expresado con firmeza que se trata de un tema bilateral: ¿Por qué Bolivia insiste en multilateralizarlo y, por lo demás, en foros inadecuados? ¿Será La Haya otra vez nuestro destino?.
Chile debe resolver sus temas, pendientes o no, a través de los canales formales y no a través de los medios de comunicación.  Estas cumbres son oportunidades para que Chile avance. No las perdamos.

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